La mamoplastia de
reducción es una técnica quirúrgica eficaz para aquellas mujeres que
tienen pechos demasiado grandes y desean reducirlos. Quienes tienen un
busto muy voluminoso pueden sentirse inseguras de su imagen –en
especial las adolescentes– y padecer diversos problemas físicos
derivados del peso excesivo de sus mamas: dolores de espalda y de
cuello, irritaciones de la piel, deformidades de la columna y
dificultades respiratorias. Pueden ver entorpecidos sus movimientos y
sufrir diversas incomodidades, como los surcos que dejan los breteles
del corpiño. La reducción mamaria soluciona estos inconvenientes,
mejora la forma de sus pechos y los armoniza con respecto a su figura.
¿Quiénes pueden hacerse una mamoplastia de reducción?
Puede realizarse
en mujeres de cualquier edad, habitualmente, se acostumbra a esperar
que el desarrollo mamario se haya completado, pero si los síntomas son
graves, es posible anticipar la operación.
Esta intervención
se realiza con frecuencia para resolver problemas de salud, no
obstante, es también la solución adecuada para las quienes que desean
tener un busto más pequeño y firme, o aquellas que tienen pechos de
dimensiones diferentes y desean equilibrar su tamaño.
El embarazo puede
modificar de manera impredecible la dimensión y la apariencia de sus
pechos, sin embargo, algunas mujeres eligen hacerse una mamoplastia de
reducción antes de gestar. Si desea amamantar a sus hijos es preciso
que discuta esta situación con su cirujano plástico, ya que la
intervención puede afectar la lactancia.
Es importante que
la pacienta posea madurez emocional para que su expectativa sea
realista en cuanto a los resultados y entienda que la operación le
servirá para sentirse mejor consigo misma.
¿Los resultados son
permanentes?
La operación
mejorará la apariencia de su busto, lo hará más firme y pequeño y
mitigará las dificultades y dolores provenientes de su peso excesivo.
Luego de la cirugía el tamaño se mantendrá relativamente estable,
aunque puede variar por el embarazo, modificaciones en el peso o la
edad. Eventualmente, si luego de varios años el aspecto de sus pechos
no la satisface se puede realizar una intervención de elevación
mamaria.
¿Cómo debo prepararme?
En una consulta
previa su cirujano evaluará los pasos a seguir de acuerdo a sus
expectativas, necesidades, historial médico y estado de salud actual.
La aspirina y otras drogas anticoagulantes deben dejarse de tomar en
un lapso de tiempo anterior a la operación.
Su médico
necesitará información acerca de sus cirugías previas, embarazos, los
resultados de sus mamogramas y los medicamentos que toma, inclusive
suplementos dietarios y compuestos de hierbas. Puede ser preciso
realizar una nueva mamografía. El profesional necesitará conocer sus
hábitos y problemas de salud, ya que algunos de ellos, como el
tabaquismo y la hipertensión pueden influir en su evolución posterior.
Si planifica adelgazar, dígaselo, ya que puede ser conveniente
estabilizar su peso antes de la intervención. Es imprescindible que le
comunique a su médico si piensa quedar embarazada o amamantar.
Su cirujano le
dará indicaciones previas adicionales y le informará acerca de los
riesgos y las posibilidades de complicaciones.
Es indispensable
planificar que alguien la acompañe para volver a su casa y durante los
primeros días posteriores a la cirugía.
¿Es necesaria anestesia
general?
Casi siempre se
aplica anestesia general, por lo que el paciente duerme durante la
operación.
¿Cómo es la operación?
La cirugía puede
hacerse en un sanatorio o en un centro quirúrgico ambulatorio y dura
entre dos y cuatro horas. La técnica que se emplea se adapta a las
características particulares de cada paciente. Frecuentemente se hacen
tres incisiones: una alrededor de la areola, otra que desciende de
manera vertical desde el borde de la areola hasta el pliegue inferior
de la mama, y una tercera en dicho pliegue. El cirujano elimina el
exceso de grasa, tejido mamario y piel, ubica el pezón en su nueva
posición y, si es necesario reduce el tamaño de la areola. Si es
conveniente se lleva a cabo una liposucción para eliminar el exceso de
tejido adiposo en algunas regiones. Generalmente la areola queda unida
a sus vasos y nervios, sin embargo en los casos de reducciones muy
grandes puede ser indispensable separarla por completo para injertarla
en un nuevo sitio, de manera que perderá sensibilidad y la capacidad
de amamantar. Posteriormente se sutura dándole su nueva forma al
pecho. Luego se colocan tubos de drenajes y un vendaje.
Cómo es la recuperación?